EL NADADOR EN EL MAR SECRETO



Empiezo la reseña con la certeza de que nada de lo que escriba va a ser suficiente. No me molesta. A veces las palabras simplemente no alcanzan.

• Y esta es la razón por la cual luchamos tanto, pensó Laski. Para que el amor pueda venir a este mundo • 

William Kotzwinkle escribe el libro luego de que su primer hijo muriera durante el parto. Reconstruye, a través de los personajes de Laski y Diana, los hechos que, junto con su esposa, vivieron antes, durante y después del nacimiento, transformando a la escritura en un lugar donde habitar el dolor.

“Vio la pena romper sobre ella por un momento, como una ola en un acantilado, pero al alejarse la ola el acantilado seguía ahí, el dolor no había podido hundirlo”.

En pocas páginas nos encontramos con un sinfín de sensaciones, descripciones muy precisas de los hechos y de cómo la naturaleza se involucra en ellos desde un lugar fundamental.

“Los brazos de los arbolitos tocaban la caja y derramaban sobre ésta algunas agujas y unas pocas piñas diminutas”.

La relación que crea con el bebé después de su muerte, su forma de cuidarlo y dejarlo ir es tan hermosa como dolorosa.

Es un libro muy corto y de una lectura muy gentil, lo disfruté mucho. La angustia que provoca encontrarse con los hechos que relata el autor no te inhibe de ver lo hermoso en cada página, cada detalle. 

Por último, me parece importante mencionar que es económico y la edición muy bella.

Les dejo este último fragmento y espero que puedan acercarse a esta lectura:

“Luego, mirando hacia la extensa frente y los nobles párpados, mientras veía nuevamente de manera muy clara la sabiduría que encarnaba, supo que el ser que había venido a ellos y se había marchado tan rápido, no necesitaba ningún consejo. Y se sintió mucho más joven que ese niño que yacía ante él, ese niño con la cabeza de un viejo sabio.”




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